Invasión venezolana, secuestro y amenazas trumpistas
La invasión a Venezuela el 3 de enero del 2026, junto con el secuestro a Nicolás Maduro y su esposa, violó la legalidad internacional y tres principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas. Estas acciones, sumadas a las amenazas de Trump contra Groenlandia, Cuba, México, Colombia e Irán de parte de Trump evocan la doctrina Monroe y la política expansionista de Napoleón III, posicionándolo como el “Napoleón IV del siglo XXI”. A la vez, aplica la doctrina del Garrote o “Big Stick Policy” establecida por Roosevelt (1904), justificando las intervenciones militares en América Latina bajo el pretexto de fuerza para proteger intereses estadounidenses.
La autoproclamación de Trump al considerarse presidente interino de Venezuela busca principalmente apoderarse de más de 303.000 millones de barriles de crudo pesado del Orinoco, que en condiciones normales y adquiridos a precios mucho más bajos que el liviano, refinerías modernas como la Nueva Refinería de Talara en Perú, este crudo maximiza la rentabilidad con un valor agregado 30 % superior al liviano.
Usurpación ilegal de funciones gubernamentales
Esta usurpación ilegal llevó a Trump a convocar a 17 empresas petroleras en la Casa Blanca el 9 de enero de 2026 buscando impulsar inversiones en la Faja del Orinoco. Propuso al menos USD 100.000 millones en inversiones privadas (sin fondos federales) para elevar la producción a 4 – 5 millones de barriles diarios en 18 meses, tras levantar las sanciones existentes y ofrecer garantías.
Sin embargo, no se firmaron acuerdos. Chevron y Repsol emitieron declaraciones de intención, mientras que Shell y Eni S.p.A.) mostraron cautela, considerando irreales dada la deteriorada infraestructura de PDVSA. ExxonMobil rechazó invertir por completo.
Titulización de petróleo venezolano para reducir la deuda impagable
En este contexto de tiranía coercitiva, Trump busca frenar la influencia china y rusa, reposicionando a un imperio decadente. Si ignora protocolos legales, podría titulizar recursos venezolanos en bolsas para negociar y reducir la deuda estadounidense, que a enero 2026 alcanza USD 38, 56 billones (38. 560.000.000.000), saltándose la OFAC (Oficina de Control de activos extranjeros del tesoro de EE.UU.)
Esto se asemeja al ataque militar a gran escala contra Venezuela: bombardeo de Caracas y zonas estratégicas, secuestro de Maduro y su esposa, y unas 100 muertes entre militares y civiles, sin aprobación previa del Congreso, invocando la Ley de Poderes de Guerra.
USD 250.000 millones en reclamos por aranceles
Este escenario generaría riesgos de expropiaciones, como los cercanos USD 250.000 millones reclamados por aranceles. Japón, Corea Del Sur, Vietnam y 13 países de ASEAN (que en mayo del 2025 rechazaron las políticas arancelarias en defensa del multilateralismo) podrían sumarse a demandas de importadores chinos, europeos y más de 1.000 empresas estadounidenses (corporativas, minoristas, fabricantes de electrodomésticos, pymes industriales y electrónicas).
Argumentan abuso de poderes de emergencia por Trump, sin aprobación congresal, vía la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, 1977). El caso está en la Corte Suprema de EE.UU., postergado al 20 de enero de 2026 tras aplazamientos el 9, 14 y 16 de enero. Si se aprueban devoluciones, complica más la invasión venezolana, sin autorización parlamentaria.
Retórica de fraude electoral se desmorona: Ignora a Machado y empodera a Rodríguez
La retórica de fraude electoral venezolano, impulsada por EE.UU. y opositores como Capriles, Guaidó y Machado (quien en 2024 alegaba 70 % de apoyo popular), se derrumbó al ignorar Trump a Machado y validar a Delsy Rodríguez como presidente interina.
Esta movida táctica planeada para dividir al pueblo venezolano asumiendo traición de Rodríguez y del equipo de Maduro (secuestrado vía ciberataques que apagaron sensores, aeronaves y drones) evitó escalado global con Rusia o China.
Retórica narco terrorista por control del petróleo y recursos estratégicos
El “hegemón decadente” usa el pretexto narcoterrorista para apoderarse de recursos, ante sobreendeudamiento, pérdida de competitividad, desindustrialización, desigualdad y descontento social. Esto refleja retiradas humillantes: Vietnam (58.000 bajas, billones gastados, victoria comunista pese a superioridad tecnológica); Afganistán (caótica retirada, USD 85.000 millones en equipo abandonado, talibanes al mando); Granada (pírrica victoria con fallos en paracaídas post Vietnam).
La invasión a Panamá (1989) impuso ajustes neoliberales del FMI, acusando de narco a Noriega (ex aliado CIA). Igualmente, acusaron a Saddam Hussein (baluarte antisoviético de Reagan), de nexos con Al Qaeda para invadir Irán (2003, segundo yacimiento petrolero mundial), pese a no encontrar vínculos, Washington había apoyado a Irak con inteligencia y precursores químicos contra Irán. Costó USD 2-8 billones a largo plazo, incluyendo USD 6 billones de pagos a veteranos de guerra.
Maduro enfrenta acusaciones de “jefe del cártel de los Soles” (nombre de la serie “El Señor de Los Cielos”), con lazos narco probables por corrupción militar y DEA. Sin embargo, el poder judicial de EE.UU. eliminó su designación terrorista, manteniendo la conspiración de narcotráfico con las FARC. Lo medular es el petróleo y los recursos venezolanos, más amenaza a Groenlandia.
Interés en reservas petroleras y recursos estratégicos de Venezuela y Groenlandia
Venezuela tiene el 20 % de reservas petroleras probadas mundiales, más 14.605 toneladas de hierro, potencial de 1.020 millones de quilates en diamantes, oro, coltán, bauxita, níquel, cobre, carbón, aluminio y titanio.
Groenlandia enfrenta amenazas por sus tierras raras (hasta 25 % global, 1.5 – 36 millones de toneladas), con 15 de 17 elementos (neodimio, disprosio, terbio) y 25 de 34 materias primas de la UE (cobre, grafito, níquel, titanio, rodio, hierro, uranio, oro, petróleo y gas en no glaciares, zinc, plomo y amortosita en dos minas).
Cuba, Colombia, México y Brasil bajo la mirada invasora de EE.UU.
La presión agresiva de Trump contra gobiernos izquierdistas (Cuba, Colombia, México, Brasil, Venezuela) usa control migratorio y antinarcóticos como pretexto de “seguridad continental”. En realidad, frena el avance asiático (China, India) para mantener un tambaleante sistema económico y revitalizar el “patio trasero” de la doctrina Monroe, modernizada como “Donroe”. Busca alinear bajo sumisión a gobiernos de derecha/centro derecha en AL y El Caribe: Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Paraguay, Perú, República Dominicana, próximo mando en Chile, y elecciones en Colombia y Brasil.
Los espero en el siguiente artículo
Juan Távara B.
www.efectoambiental.org
Administrador, marketero, economista, máster en dirección de comercio electrónico


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