Trump en Irán acelera la caída hegemónica de EE.UU. y debilita neo mercantilismo tecnológico de Biden al colapsar 42 años neoliberales

Con la finalidad de controlar el avance chino, mediante la creación del conflicto bélico en Irán, Trump acelera no solo la caída de EE.UU. como hegemonía mundial, sino que propicia también el derrumbe  del neo mercantilismo tecnológico heredado de Biden al reemplazar 42 años de neoliberalismo fallido.

La beligerancia trumpista se debe a que China, convertida en la fábrica del mundo tras su shock exportador y al dominar el 35 % de la manufactura global, arruinó el sector fabril estadounidense. Este sector, al seguir el modelo neoliberal globalizador e implementar políticas de libre mercado radicales planteadas por la corriente monetarista friedmaniana, con el auspicio de Reagan y Thatcher en el Reino Unido durante los años 80 y 90, optó por migrar a países de menores ingresos con mano de obra mucho más barata. Esto optimizó la rentabilidad y maximizó utilidades, pero generó desindustrialización e imposibilitó competir con los precios mínimos, la estructura productiva masiva, integrada y a escala china, imposible de superar por cualquier otra economía del mundo.

Impacto en EE.UU.: “El cinturón de Óxido”

En EE.UU. el proceso de deslocalización u offshoring generó el “Cinturón de óxido” (Rust Belt). Al abandonarse las fábricas de la región industrial del noroeste y medio oeste de EE.UU. se erosionó el mercado laboral: se perdieron 5 millones de empleos fabriles, el desempleo se volvió habitual, creció la pobreza y el estrés por la falta de ingresos derivó en el incremento del consumo de opioides.

Mientras EE.UU. priorizó un modelo consumista y financiero con Estado mínimo —desregulación financiera, laboral, empresarial, comercial y energética, privatizaciones y reducción impositiva—, junto con la globalización, se habilitó un sistema financiero perverso y especulativo que tomó el control de las economías, atentando contra la inversión industrial productiva. En contraste, China apostó por producción masiva e inversión estatal.

El giro con “Made in China 2025” y la respuesta de Biden

Desde que China lanzó en 2015 su plan estratégico “Made In China 2025” enfocado en migrar de fábrica barata a una de alta calidad tecnológica, amenazó la hegemonía estadounidense. Al dominar 66 de 74 tecnologías críticas y siete sectores clave para finales del 2025, EE.UU. no tuvo más opción que virar hacia un modelo de libre mercado hibrido con fuerte intervención estatal selectiva.

Con Biden en 2022, se asignaron 280 mil millones de USD en subsidios estatales para sectores estratégicos clave como Chips, IA y energía. Esto copió en parte el modelo chino definido por un Estado director que regula las actividades económicas. Biden dsencadenó la protección de monopolios tecnológicos que Trump acelera para reducir la dependencia del avance global chino y reposicionarse hegemónicamente, priorizando la soberanía económica.

En cambio, el modelo de Friedman no eliminaba al Estado, pero lo limitaba a defensa, suscripción de contratos y, administración de justicia. En el caso peruano, las concesiones revelan que la balanza nunca se inclinó a favor de la nación, constituyéndose un sistema jurídico corrupto donde la justicia es una burla para el ciudadano de a pie.

Escalada bélica y crisis fiscal

El entorno bélico en Medio Oriente, escalado por Trump, es el resultado de la desesperación estadounidense por cambiar un escenario adverso de dominio productivo y tecnológico chino que amenaza su hegemonía. Esto se debe a desequilibrios presupuestales crónicos con deuda a febrero de 2026 de 38,62 billones de USD (140 % del PBI), que probablemente se acerque a fin de año a la proyectada de 41 billones para 2030, con un déficit fiscal que superaría los 2,2 billones por costos de guerra diarios de 1,9 billones.

Si el conflicto bélico se extiende a seis meses, con el gasto militar expandiéndose a 350 billones (exactamente 342 mil millones) por una combinación de crisis fiscal, bélica y tecnológica, el orden global dominado aún por EE.UU. colapsaría automáticamente, al sostenerse en la burbuja creada por la IA bajo el monopolio de un puñado de empresas, para evitarlo Trump tendría que hacer uso de las reservas y en consecuencia la economía se hundirá mucho más rápido de lo que esperaban China, Rusia y aliados.

Consecuencias económicas globales

Con una deuda impagable e insostenible por insolvencia soberana, la aversión al riesgo se multiplicaría, ocasionando caídas alarmantes en bolsas e incontrolable fuga de capitales por falta de predictibilidad, como ocurre al trasladarse a activos refugio como oro, plata y diamantes. Esto explica la burbuja actual en el precio de la onza de oro, que se acercó a los 6.000 USD como máximo histórico en enero de 2026.

El efecto dominó destruiría los pocos ahorros de quienes aún los poseen, parando en seco el consumo. Peor aún; si el barril de petróleo llega a 150 o 200 USD, los consumidores colapsarían, porque la variación de precios del crudo se traslada a productos finales y servicios.

Fragilidad del consumidor y desempleo

Sin evaluar al consumidor estadounidense en el escenario de guerra actual —donde no tiene ahorro discrecional (tiende a cero o es negativo), con el 130 % de sus ingresos comprometidos, un 46 % pagando parte de sus consumos y otro grupo promedio al 66 % viviendo al día—, aunque compre crédito en tasas cero no puede pagar. Esto explica por qué la tasa de ahorro de toda la economía cae a 4,5 % (febrero 2026).

Al erosionarse los ingresos —estancados, cayendo en términos reales por recortes laborales y despidos masivos intensificados por la IA, originados por la desregulación laboral del neoliberalismo —con desempleo largo del 25,7 % y un inversor preferente de rentabilidad especulativa, las personas viven del dinero plástico. Asumen préstamos que refinancian o pagan con más deuda, acumulando intereses, moras por atrasos y costos de vida crecientes, este efecto anula el ahorro y el acceso al mercado financiero en todos los países neoliberales.

Fallos de la política monetaria y fiscal

En consecuencia, ni la política monetaria ni la fiscal funcionan, al maximizar una economía de consumo en contra de una productiva, privilegiando la industria de armas como mecanismo de dominio geopolítico. Se vende armamento, servicios, repuestos y asesoría a países dependientes, inyectando deuda creciente e impaga que se refinancia, generando déficits gubernamentales permanentes e insostenibles.

Este resultado nocivo es similar en todos los países que gastan más de lo que reciben, sumado a la eliminación o reducción de impuestos, cubiertos por emisión de más deuda. Para amortiguarla, venden empresas públicas vía privatizaciones impulsadas por Friedman, llevadas a cabo en el Reino Unido, América Latina, Europa, Asia, áfrica, Oceanía, Rusia, Oriente Medio y EE.UU. (aunque allí se llamó desregulación) con efectos devastadores: aumento de la desigualdad, desempleo masivo, precarización de servicios públicos y pobreza extrema. Todo ello facilitó el surgimiento y mantenimiento de oligarquías, la concentración de riqueza y poder y élites corruptas que tomaron el control de las economías.

En Perú, los 9.221 millones de USD obtenidos por 228 privatizaciones (1990-2000) en minería, electricidad, telecomunicaciones y otras empresas estatales, solo 6.445 millones se entregaron al erario nacional, el resto desapareció en sobornos, compras secretas de armas, comisiones fraudulentas a militares (incluidos Montesinos), personal gubernamental y empresarial corrupto.

Ilusión de reactivación y estanflación

La pretensión de Trump de exigir al nuevo presidente de la FED (que asume en mayo) bajar tasas para reactivar la economía e incrementar la demanda con política monetaria expansiva es una ilusión. Lo más probable es una estanflación severa, emitiendo más bonos que subirían las tasas de interés por un déficit autoalimentado y una inflación de costos importada por consumo muerto y desempleo en aumento, donde millones de personas perdieron atención médica por no poder pagar seguros cuyas primas variaron en más de 100 % para 20 millones de personas. Esto genera un mapa de pobreza aguda y creciente, con “nuevos pobres” o pobres extremos, porque para los gobiernos estadounidenses la salud no es un derecho constitucional. En Perú, aun cuando la salud es un derecho los gobiernos la han pauperizado beneficiando a empresas privadas o de su entorno.

Políticas erráticas y fin del neoliberalismo

La guerra contra Irán, los agresivos aranceles, el intento de apoderarse de Groenlandia, retomar el Canal de Panamá y las amenazas a países no alineados a los intereses estadounidenses son políticas exteriores erráticas exacerbadas por el trumpismo y son solo parches para un problema estructural.

Tanto el secuestro de Maduro como el asesinato de Jameiní forman parte de un ajedrez geopolítico estadounidense. EE.UU. atacó Venezuela para controlar las mayores reservas de petróleo del mundo y asegurar crudo barato, evitando el proyectado colapso inducido por aseguradoras inglesas como International Group (100 billones de USD en primas marítimas, 90 % de la flota mundial) y reaseguradoras londinenses (20-25 % del mercado). Frente al escenario de guerra Irán -EE.UU./Israel desde el 28 de febrero, el Comité conjunto de Guerra de Londres excluyó coberturas para Ormuz sin bloqueo físico iraní, a diferencia de lo que declaró Trump.

Al elevarse las primas hasta 1.000 % por riesgos de ataques a buques, el tráfico cayó 70  a 80 %, los fletes se dispararon con desvíos costosísimos, y los precios de las gasolinas y del gas natural licuado subieron inmediatamente. Este conjunto de decisiones —, suspensión de rutas como Ormuz (20 millones de barriles diarios y 20 % del petróleo global), bloqueo del Canal de Panamá, ruptura de equilibrio de precios y aranceles —busca encarecer los costos de producción de China para contener su avance.

Sin embargo, los aranceles al acero y aluminio impuestos por Trump en su primer gobierno, continuados por Biden y retomados agresivamente en el segundo —pese a que la Corte Suprema los suprimió, —reflejan que el proceso globalizador con libre mercado radical impuesto por el neoliberalismo finalizó.

La muerte de esta corriente económica, impulsada por Milton Friedman (creador del monetarismo y Nobel fallecido) quedó sepultada con la ley Chips and Science Acts 2022 con Biden al asignar 280 billones en subsidios estatales selectivos, contradiciendo la esencia del libre mercado radical que EE.UU. había planteado.

Los espero en mi siguiente artículo

Neo mercantilismo tecnológico y neo feudalismo

Juan Távara B.

Administrador, Marketero, Economista, Especialista automotriz y Máster en Dirección de Comercio Electrónico

www.efectoambiental.org

Responsabilidad global

 

 

 



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