• Mié. Ago 12th, 2026

El fujimorismo 2.0 inicia con blindaje ante vacancia, premierato político, giro hacia EE. UU. y fracasado modelo neoliberal

El fujimorismo 2.0 como parte de su ADN nocivo, empieza con las mismas prácticas de los años 90, impidiendo el ingreso de la prensa para constatar el escrutinio en busca de presidir las dos cámaras legislativas para el periodo 2026- 2027, fomentando el transfuguismo que, vía un voto viciado logró el control del senado.

Tanto Rospigliosi como Chacón, a cargo de las juntas preparatorias, además de no permitir que los nuevos parlamentarios expresaran su desacuerdo con la forma en que se llevaba a cabo el proceso, evidenciaron el autoritarismo que caracteriza al fujimorismo. A ello se sumó la política del miedo impulsada durante décadas: la diputada Chacón, durante todo el escrutinio, repitió  permanentemente una frase que, según especialistas no constituye infracción constitucional:

De conformidad al artículo 87, inciso c, del Reglamento de Cámara de Diputados, el voto por cédula es secreto. Cualquier infracción es pasible de una acusación constitucional.”,

La arquitectura política y económica inicial está claramente diseñada para sobrevivir a la turbulencia inicial y para cambiar la inestabilidad que el fujimorato y sus aliados generaron durante una década. Cuatro elementos definen este inicio: el control del Senado como blindaje parlamentario, un premierato de perfil político, un giro diplomático hacia Washington y una conducción macroeconómica de corte netamente neoliberal.

Blindaje parlamentario en el Senado

Pese a que, en una entrevista concedida, Miguel “Miki” Torres manifestó que honraría la vocación jurídica y parlamentaria de su padre, cabe recordar que, gracias a su progenitor, la cámara alta fue desactivada tras el golpe de Estado del dictador Fujimori en 1992, y que su padre fue artífice de la cuestionada Constitución de 1993.

El control de esta cámara parlamentaria no es un detalle menor: conducirá siete importantes comisiones y entre sus funciones se encuentra la elección de magistrados del Tribunal Constitucional, del Defensor del Pueblo y de los directores del Banco Central de Reserva (BCR). Con ello, el Perú podría seguir viendo “más de lo mismo”,  dado el control que ya ejercen sobre dichas instituciones tutelares del Estado.

Por eso el oficialismo recurrió a prácticas propias del fujimontesinismo de los 90: para evitar que la oposición intente desestabilizar al gobierno desde el primer día,  lograr ventaja estratégica para ordenar la agenda, disciplinar a sus aliados y frenar embestidas políticas. No garantiza inmunidad frente a una eventual vacancia, pero sí ofrece un colchón parlamentario inicial que puede ser decisivo en los primeros meses de gobierno.

Premierato político: Galarreta al mando

La designación de Luis Galarreta como presidente del Consejo de Ministros refuerza la lectura de que la prioridad del gobierno es la gobernabilidad política. Galarreta no llega como tecnócrata especializado en gestión sectorial, sino como operador político con experiencia parlamentaria y partidaria en otras agrupaciones. Desde sus inicios fue un férreo opositor al fujimorismo, al igual que Rospigliosi, el saliente presidente del Congreso que muchos consideran el peor y más desprestigiado de la historia reciente.

El rol de Galarreta como pieza clave del keikismo está articulado para negociar con el Congreso, coordinar el gabinete y blindar al gobierno frente a una oposición que buscará tumbar el primer gabinete. La apuesta es clara: asegurar la supervivencia del gobierno antes que exhibir una impronta tecnocrática.

Giro diplomático hacia EE. UU.

En el frente internacional, el nombramiento de Carlos Espá en Relaciones Exteriores —una persona que trabajó como director de Comunicaciones del Área de Prensa y Cultura en la Embajada de EE.UU., sin rango diplomático — sugiere un alineamiento con la política exterior estadounidense. Esa política  busca ampliarse y expandirse vía propuestas como “El Escudo de Las Américas” impulsadas por la administración Trump, orientadas geopolíticamente más a frenar la influencia de China que el combate contra los cárteles del narcotráfico, dadas las limitaciones de la estrategia estadounidense para frenar el tráfico de armas y la demanda interna de drogas.

En ese marco, China aparece como un actor que el gobierno no necesariamente confrontará de manera abierta, pero sí intentará equilibrar, especialmente por el peso simbólico y económico del megapuerto de Chancay. El mensaje es claro, Washington seguirá teniendo un papel determinante en el esquema de control de recursos en el Perú.

Lógica macro financiera en la economía

La designación de Elmer Cuba en Economía y Finanzas completa el cuadro con una conducción macroeconómica de perfil neoliberal. Su trayectoria apunta a una gestión centrada en mantener el modelo económico vigente, probablemente sin variarlo en lo estructural donde residen los gravísimos problemas del país.

Estimo que el fomento de la inversión privada continuará sin resolver la debilidad que plantea el actual sistema tributario: recaudación baja y orientada básicamente a exportar materias primas, sin incorporar al Banco de la Nación como palanca de crecimiento para los sectores que requieren apoyo. El paso de Cuba por COFIDE refuerza la percepción de una visión orientada al financiamiento empresarial y al escalamiento productivo, más cercana a medianas y grandes empresas que a una agenda centrada en el micro empresariado informal.

El desafío estructural: la informalidad

El gran problema del Perú sigue siendo la informalidad, que concentra a una enorme proporción de la fuerza laboral fuera del sistema tributario y productivo formal. Si el gobierno realmente quiere ampliar la base tributaria y darle sostenibilidad a su modelo económico, no bastará con crédito o inversión: tendrá que impulsar una reforma tributaria y administrativa integral que reduzca costos de cumplimiento, simplifique regímenes, digitalice procesos y facilite la transición desde la informalidad. Una modificación del código tributario podría ser útil, pero solo si se integra en una reforma más amplia y progresiva.

En este sentido, todos las exoneraciones tributarias generadas a diferentes sectores económicos y promovidas por el Congreso saliente, liderado por el fujimorismo y sus aliados, tendrán que revertirse para uniformar la reforma hacia todos los sectores y consolidar así el desarrollo peruano que no se ha producido.

La Reforma Tributaria debe ir acompañada de una reforma integral del Estado largamente esperada y no llevada a cabo, así como de una reducción del gasto del Congreso que ha crecido prácticamente un 200 % en una década

Estas y una serie de reformas deben ir acompañadas de multiplicidad de toma de decisiones claras y de combate a la corrupción que el fujimorismo y sus aliados encarnan.

Los espero en el siguiente artículo

“Keiko Fujimori: de candidata eterna al control de un país fracturado por su agrupación y aliados”

Juan Távara B.

Economista, Administrador, Marketero y Máster en Dirección de Comercio  Electrónico

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