Dejando atrás momentáneamente todos los antecedentes delictivos que persiguen al fujimorismo desde que se instaló en los años 90, y haciendo como si la vida le dijera a la hija del dictador:
“Desde que te convertiste en primera dama, sin importarte todo el daño que tu padre le generó a tu madre y este a toda la sociedad, y te corrompiste igual que él, al convertirte en cómplice de todas sus atrocidades que jamás denunciaste —y más bien te aliaste con todos los grupos de poder liderados por empresarios mediocres y corruptos que, a modo de soborno para crear leyes a su favor, declararon haberte entregado dinero para mantener el sistema económico perverso que los ha beneficiado, convirtiéndolos, en tres décadas y media, en las corporaciones transnacionales que son ahora, y a cientos de políticos que, de ser clase media, ahora son multimillonarios”.
“Por tu enfermizo interés en querer tener el poder, aunque no te lo merezcas por todas las irregularidades que los peruanos observaron en el poder electoral, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la intromisión de un país extranjero que busca apoderarse de todos los enormes recursos naturales con los que cuenta el Perú, que llevaron a torcer la voluntad popular y la vida de su sociedad; hoy te entregaré esa banda presidencial con la que soñaste desde que tuviste 19 años”.
Previamente a recibirla, tal vez la vida también le dijo:
“Hoy, 28 de julio de 2026, para la acostumbrada Misa Te Deum, pondré en tu camino a un sacerdote para que te haga recordar el penoso estado de vulnerabilidad e injusticia por el que atraviesan millones de peruanos que el neoliberalismo empobrece cada día más, mientras una élite se enriquece sin importar la forma en que lo logran. Y para que recuerdes a todas esas familias a quienes las Fuerzas Armadas (FF. AA.) y la Policía Nacional del Perú (PNP) masacraron, acribillaron, descuartizaron y escondieron en secreto en huecos cual tumbas, asumiéndolos terroristas sin haber investigado si realmente lo eran, y que luego premian y condecoran como a héroes, cuando en realidad son asesinos que mataron a sangre fría, porque nunca tuvieron una verdadera estrategia de contención de esas mentes enfermas que crearon el terror. En cambio, crearon otro peor: el del terrorismo de Estado, del que nadie habla, pero que se detalla ampliamente en siete capítulos del libro Violencia de Estado en el Perú: del Conflicto Armado Interno (1980-2000) a la Generación del Bicentenario (2024), en el que se analiza cómo, durante 44 años, la violencia ha sido ejercida por el Estado peruano contra la sociedad por quienes gobernaron este hermoso, pero sufrido, maltratado, engañado y manipulado Perú”.
“Pondré también a un grupo de parlamentarios para que, en medio de tu mensaje a la nación y asumiendo el mismo desprecio por el cargo recibido que otros mandatarios sintieron cuando los tuyos los vapulearon y dejaron el recinto, y haciendo eco al sentimiento de más de nueve millones de peruanos que no te reconocerán como tal —potque lo más probable es que hayas pagado y corrompido para obtener esa categoría—, escucharás al unísono, desde la zona alta del Parlamento, no los mismos insultos y humillaciones que hiciste, sino otros peores, para que todos los invitados, mandatarios y personalidades que acudieron se percaten de que los gritos de ‘NO ERES PRESIDENTA’ son sinónimo de que no representas a la mitad de la población peruana”.
“En las calles pondré a cientos de manifestantes, colectivos sociales y familiares de víctimas protestando para expresarte su rechazo. Y aunque la opresión y la represión policial intenten contenerlos, los acompañarán algunos parlamentarios de oposición para detener parcialmente, por lo menos en ese instante, esa brutal represión que iniciarás gracias a las leyes que creaste para generar impunidad frente al atropello y la criminalidad que vendrá de parte de las FF. AA. y la PNP, donde la sociedad por oponerse a la ilegalidad e ilegitimidad de tu gobierno, existe una altísima probabilidad que retornarás a la época de autoritarismo y masacre de los 90”.
En ese sentido, concretamente para quienes nos opusimos y nos oponemos al fujimorismo, sabíamos que este es solo humo: que no tiene un programa de gobierno que permita modificar las estructuras del Estado, y que la hija del dictador no da la talla para ejercer tamaño cargo, como ya se pudo constatar en un mensaje etéreo que dirigió a la nación, lleno de ofrecimientos sin aterrizajes concretos, sin explicar ¿con qué dinero?, ¿de dónde?, ¿cómo?, ¿cuándo? y ¿hasta cuándo se ejecutarían todas sus promesas?, sin hablar de temas claros que redirijan al país hacia una mejora de ingresos sustantivos en el mediano y el largo plazo.
Discurso seguramente escrito por alguna allegada secretaria o alguien acostumbrado al besamanos o al chupamedias, dirigido a todos sus admiradores y seguidores, y a quienes creen que merecía una oportunidad: un noviazgo de 36 años que, vía compra de conciencias, inició el padre y se mantuvo con el keikismo. Lo más probable es que tenga una luna de miel muy corta, porque por fin se darán cuenta de que el fujimorismo solo vende humo, cantos de sirena multiplicados por toda esa prensa ayayera que vive como sicaria, extorsionando a los gobiernos que no les gusta y adulando a quienes les compran sus editoriales, incluso con dinero sucio proveniente del narco.
Esa catarsis, como sensación de alivio de empresarios que respaldan esta opción política, del fujimorismo duro y de todos los que creyeron que con su llegada al poder se acababan todos los problemas que durante una década determinaron que se tumbaran varios mandatarios y pusieran títeres que nos dejaron una secuencia de casi interminable y permanente inestabilidad política con ocho presidentes, se tornó decepcionante luego de haber juramentado un equipo ministerial al que solo le faltó Melcochita como ministro bufón para completar el circo y el proceso de reciclaje de políticos fracasados, contra quienes en su momento despotricó y desproticaron contra ella a su vez. Peor aún: ninguno o casi nadie es técnico en su área, y nadie plantea nada nuevo, sino una repetición de los 90.
Adicionalmente a ese circo, estuvo lo que continuó el 30 de julio, al dirigirse a la zona del VRAEM, supuestamente controlada por Sendero, cuando el fujimontesinismo se ha ufanado durante más de tres décadas de haber acabado con el terrorismo, y que esa zona vive convulsionada por este. Narrativa que tanto militares como políticos han construido, porque esa confluencia de los Valles de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro, según cifras oficiales y diversos reportes, estima que es la principal zona productora de cocaína en el Perú, donde el 70%, que corresponde a 230 toneladas de la que se produce anualmente, sale de allí, y solo 10 de estas se decomisan.
Esta posición fue ratificada desde 2016 por Ollanta Humala al declarar: “El terrorismo hoy día no es una amenaza al Estado. La principal amenaza en el VRAEM es el narcotráfico, más que el terrorismo. Son remanentes los que están quedando acá, y muchas veces estos terroristas se subordinan al poder económico del narcotráfico”.
La falsa narrativa construida por el fujimorismo es contrastada con varios casos documentados de militares y policías implicados en el narcotráfico en el VRAEM:
- En marzo de 2023, cinco militares (incluyendo dos capitanes y tres suboficiales) fueron detenidos por pertenecer a un clan de narcotráfico conocido como “Leche” en el VRAEM. Se les acusó de brindar información sensible de los operativos a la organización criminal.
- En septiembre de 2025, el Ministerio Público reveló que 127 policías están bajo investigación por nexos con el narcotráfico en el VRAEM y el Trapecio Amazónico. Algunos actuaban como informantes de las mafias, facilitaban operaciones ilícitas o traficaban cocaína de manera independiente.
- Investigaciones de la DEA en 2015 revelaron que oficiales de alto rango podían cobrar hasta 15.000 dólares mensuales a las bandas de narcotráfico para permitirles operar libremente en el VRAEM.
- Un informe de la Associated Press (2015) señaló que un promedio de cuatro vuelos cargados de drogas sale diariamente del VRAEM, supuestamente vigilado por el ejército.
El fujimorismo 2.0 mantendrá la tesis de la “coartada terrorista”, porque justifica la permanente presencia militar en el VRAEM con la finalidad de permitir el control de las rutas de narcotráfico en el que intervienen varios actores políticos que regresan camuflados, algunos de los cuales ya formaron parte del primer fujimorato.
Esta actividad ilícita, llevada a cabo en el VRAEM como problema sociopolítico-militar, se ha “naturalizado” entre la población local como práctica social desde el año 2000 aproximadamente.
El reciente pedido de facultades legislativas apunta a afectar derechos económicos, sociales, culturales, democráticos y el propio estado de derecho ciudadano, con una militarización que muestra la verdadera cara del fujimorato 2.0. Todas estas razones me llevan a cambiar el título planteado al final del anterior artículo: “Keiko Fujimori: de candidata eterna al control de un país fracturado por su agrupación y aliados”, por “Keiko Fujimori: la candidata eterna muestra su incapacidad para cambiar un país fracturado por su grupo político y aliados”.
Los espero en el siguiente artículo.
Juan Távara B.
Economista, Administrador, Marketero y Máster en Dirección de Comercio Electrónico



